Compensan cuando el tejado rompe las condiciones del string: sombras que van y vienen durante el día, placas repartidas en dos o más orientaciones, o filas que no pueden ser iguales. Ahí la electrónica extra deja de ser un capricho y pasa a pagarse sola con la producción que rescata.
Optimizadores: el punto medio. Mantienen un inversor central y liberan a cada placa de la tiranía de la fila. Son la respuesta habitual a sombras parciales, la chimenea del vecino o un tejado a dos aguas. A cambio, suben electrónica al tejado y el inversor central sigue siendo un punto único de fallo.
Microinversores: independencia total. Cada placa va por libre, no hay punto único de fallo y la instalación crece placa a placa si algún día amplías. Son la respuesta a tejados complicados de verdad: varias orientaciones, sombras difíciles, huecos irregulares. Es también la opción más cara, y proponerla donde no hace falta es cobrarte electrónica que no necesitas.
Lo que ganas en ambos casos: ver cada placa. Con optimizadores y microinversores, la producción se mide placa a placa. Una placa sucia o averiada se detecta sola, sin esperar a que baje la factura. Con string se ve el total de la instalación, que para un tejado uniforme suele bastar. Nosotros vigilamos a diario lo que produce tu instalación sea cual sea la electrónica elegida.